Volver

Te fuiste.

Te fuiste y cambiaste de dirección, de número de teléfono, hasta de profesión.
Te fuiste y saliste corriendo. Del espanto, del dolor, del miedo constante, te fuiste pa’ no vivir en la perse, sin embargo te fuiste por miedo, por paranoia (justificada o no).

Y yo volví. Aquí. A joderme. A ver la playa. A sudar. A salir en shorts y minifaldas. Al lujo de las chancletas metede’os to’ los días. A no pasar un puto invierno más.

Y a aguantar las llaves como pezuñas de Wolverine. A sacar no cuatro, sino ocho ojos. A aceptar que un día de estos me voy a morir de un tiro, y el que haya tocado o no un arma en mi vida es irrelevante.

Pero también volví a bailar, y a comer. A abrazar la gente que no puede o no quiere irse. A hacer algo que se sienta relevante, que pulse sangre. A ver las lomas al lao del expreso, los árboles desde el elevado, las tantas cosas bellas que nos quedan.

Las tantas cosas bellas que nos quedan.

Te fuiste y yo regresé porque quize. Y tú, querías?

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